El mito de Narciso



El dios del río Cefiso y la ninfa Liríope tuvieron un hijo al que llamaron Narciso. El muchacho rapidamente mostró una belleza envidiable!! (según algunos observadores). No había doncella y mujer que al verlo no desease degustar sus encantos. Pero Narciso no daba cabida a ninguna demanda ajena.... La cuestión es que una ninfa llamada Eco también se enamoró de él.

Eco traía su historia ya que ayudó a Zeus a tener salidas a ocultas de su mujer “Hera”. Simplemente cuando Zeus se lo pedía, Eco entraba a hablar y hablar con Hera y se pasaba largo rato entreteniéndola para que la ausencia de Zeus pasara desapercibida. Pero Hera no tardo en descubrir la finalidad morbosa de este palabrerío y la condenó a Eco al silencio dejándole sólo la torpeza de repetir las últimas sílabas de cada palabra que oyese.

Entonces volviendo a Narciso, Eco se enamoró perdidamente de él pero no podía encararlo ya que no tenía palabras. Sin embargo no se desanimó. Un día Eco se escondió en un bosque por donde estaba caminando Narciso. Narciso pegó un grito preguntando “Hay alguien aquí?” y Eco escondida detrás de los árboles contesto “Aquí...aquí...”, al oirla Narciso respondió “Ven!!” y Eco luego de responder aun escondida detrás de los árboles “Ven...ven...” salió al encuentro del bello Narciso con los brazos abiertos, corriendo. Una vez más Narciso despreció (parece ser que con bastante crueldad) semejante ofrenda de deseo y la dejó a Eco despechada. Con una pena muda y fatal tristeza Eco se metió en una caverna, no comió más y se dejo consumir hasta que lo único que quedó de ella fue su voz...
Pero aquí no terminó todo, ya que Némesis, la diosa de la venganza, no toleró en nada tal actitud de Narciso y lo castigó. ¿Cómo? Hizo que Narciso se enamorase de su propia imagen. Cuando se acercó a una fuente y al verse reflejado en el agua, cual espejo, Narciso absorto de atracción por sí mismo cayó dentro del agua...
Luego allí donde había muerto Narciso nació una bella flor, que aun hoy conocemos como Narciso, haciendo honor a su nombre.

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