
La película es entretenida. Tipo triller, pero con la complicada alternativa de que el protagonista perdió la memoria de corto plazo, es decir, se olvida en minutos lo que acaba de vivenciar, percibir. El recurso es entonces el uso de una cámara Pollaroid y anotaciones diversas, al pie de las fotos, papelitos, y tatuajes en el cuerpo. La cuestión para seguir la película es inteligente aunque a mi gusto en exceso sofisticada. Bueno, la historia en sí es un embole, lo más divertente en todo caso es el rompe cabeza que el director (Christopher Nolan) arma en la secuencia de las escenas. Hay que estar muy atentos todo el tiempo, y el esfuerzo del espectador para ir entendiendo la trama es fundamental. Aquí hago mi crítica, no es una película para pensar sino para tener una gran memoria de los hechos y tratar de ir armando la historia, en definitiva apunta a ser un rompe cabeza. Empieza con lo que sería el desenlace final. Como les encanta tanto a los americanos desde los tiempos de John Wayne, al héroe le han asesinado brutalmente a su hermosa mujer...luego durante toda la película uno espera el fantástico momento donde la tan ansiada venganza triunfa, el indio malo muere con mucha sangre y se fini. Bueno, esto ocurre, pero en una catarata de secuencias que se repiten hasta ahí, para volverse a repetir hasta un poco más aquí, todo de atrás para adelante, con el final ya resuelto de entrada... sadismo satisfecho de entrada. La tragedia consumada, el drama es entender cómo es que se llegó a ese final... digo comienzo. No da tiempo para pensar sólo tratar en lo posible de entender. Más allá de la película y la intención del director, no da para pensar o al menos acercarse en un tema tan apasionante como es la conciencia, y como esta está constituida por los recuerdos que se van reeditando en nuevos formatos y percepciones en el tiempo presente. Sin recuerdos no hay sentido en el presente. El registro y la necesidad de sentirse. El tema de la marca en el cuerpo, los tatoo, tan bien y genialmente tratados en aquella bellísima película que se llamó "Escrito en el cuerpo"... Pero no es para esta entrada. En algún momento fluirá con otro escenario, sin empastarme, es decir, más allá de esta película que aspira otras palpitaciones.