...es como leer tu nombre...


Después de una tarde, de viaje y recorrido, la ruta nunca dudo de traerme hasta la orilla.
Ya de noche, ya en silencio, en los recuerdos se dispersaban los olvidos.
Recostado, en el borde de la baranda miraba el oscuro abismo, ese que une el cosmos con el mar.
Nada esperaba de tanto silencio más que respirar y abrigar mis manos..
Podré de ese abismo, de ese lejano misterio, que allí estaba hipnotizándome, conocer algún sentido.?
Como una mancia desconocida allí algo se revelaba...
Entonces, en un rapto de ritual arcaico, inmerso en un estado de irrefrenables percepciones, busqué escribir de alguna forma, tallar como pudiera en cualquier superficie el recorrido de aquel borde, perpetuar ese momento...

De pronto, la luna se alzó poderosa. De la oscuridad fascinante la noche cobró una tremenda transformación. Idéntico a una alucinación onírica el universo se hizo color plata, y el sagrado néctar se desparramó sobre las aguas, inagotable, a pleno, la luna nos iluminaba...

Pero que éxtasis la luna en el mar...
Estremecido, vi que tu nombre eran chispas de plata.


1 comentario:

  1. Anónimo7/4/13 23:04

    Un libro de Gao Xingjian tiene un pasaje que me encanta y que se parece mucho a tus palabras... tan preciosas como las imágenes.
    P.

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